Nacemos como resultado de una serie de eventos increíbles y
comenzamos a vivir con un propósito que es difícil de comprender.Nuestro
cuerpo es una máquina maravillosa que funciona bien con una combinación de
agua, comida y ejercicio. Desde el momento que comenzamos este viaje
estupendo, hay una sola verdad absoluta... Algún día pasaremos a otro plano
aún desconocido.
Las maneras de cómo puede pasar son numerosas y nadie sabe
con seguridad si va a vivir 8 minutos o 80 años. Lo que es cierto es que
nuestro cuerpo actual llegará a un fin en su presente forma. El cuerpo es
increíble y sobrevive un sin fin de circunstancias que lo reta todos los
días. Pensemos por un momento en todos los desafíos que nos hemos enfrentado
hasta este momento. Desafíos económicos, de salud y demás. Por más fuerte y
desagradable que pudieron haber sido, hemos sobrevivido hasta este instante.
Si no fuera el caso, ¡no estarías leyendo estas palabras!
Es común crear una laguna de lástima y desesperación al
enfrentar los desafíos del día a día. Nuestras vidas están llenas de c ircunstancias
que son los granos de arena que componen nuestra playa de vida. Algunas de
ellas agradables y otras desagradables. Por más difíciles que sean en el
momento, normalmente no son factores determinantes sobre cuánto tiempo vamos
a vivir.
Podemos pensar en un desafío que tuvimos hace tiempo y que de
alguna manera ya se resolvió. Durante el acontecimiento, nos jalamos los
pelos, imaginamos todo lo malo que puede pasar y en general nos descuadramos
a nivel emocional. Luego de alguna forma u otra, todo se resuelve aunque no
siempre de la forma que queramos.
Lo que determina si sobrevivimos o no generalmente no radica
en un problema específico que tengamos en un momento determinado.
Nuestra expectativa de vida depende de muchos factores y si bien uno de
ellos es nuestro estado emocional, éste es un factor que puede ser
influenciado positivamente o negativamente dependiendo de nuestra actitud.
El período entre nuestro nacimiento y nuestra muerte está
lleno de momentos. Depende de nosotros si estos serán momentos mágicos o
momentos malignos. Al enfrentar un
desafío podemos simplemente decir, ¡Sobreviviré!
Friedrich Nietzsche lo dijo de esta manera:
“Lo que no nos mata, nos hace más fuerte.”
Esto no significa que nos tiene que gustar todo lo que nos
acontece. Al contrario, habrá situaciones que pasan que serán muy
desagradables. Saber que vamos a sobrevivir es un punto de partida para
crear nuevas soluciones.
No todo en la vida es bello, bonito y barato. Saber que estos
“obstáculos” que frecuentemente nos estorban no nos van a matar, nos permite
fluir con ellos para buscar nuevos caminos en vez de resistirlos y
estancarnos en un pozo podrido de pensamiento. Sobreviviremos todo en la
vida menos un solo acontecimiento que vendrá cuando tiene que venir.
Mientras tanto a los problemas, desafíos e inconvenientes de la vida
podremos simplemente sonreír y decir…
¡Sobreviviré! |